Memorias de un primigenio

If I were a Deep One…

The Mystery of the Grave-Yard

Published by Hastur under on Mayo 8, 2007

La tumba de Burns
Era mediodía en el pueblecito de Mainville, y alrededor de la tumba de Burns había un grupo de dolientes. Joseph Burns había muerto (cuando estaba agonizando, había dado estas extrañas instrucciones: «Antes de depositar mi cuerpo en la tumba, dejad caer esta bola en el sitio señalado con una “A”». Y tendió al párroco una bola dorada). La gente sintió mucho su muerte. Una vez terminada la ceremonia, dijo el señor Dobson (el párroco): «Amigos míos, voy a cumplir el último deseo del difunto». Dicho esto bajó a la tumba ( a dejar caer la bola en el sitio señalado con una “A”). No tardó la comitiva fúnebre en empezar a impacientarse, hasta que al cabo de un rato el señor Charles Green (el abogado) bajó a ver que pasaba. Un momento después subió con el semblante asustado; y dijo: «¡El señor Dobson no está!»…

Extracto de “El misterio del cementerio” - de H. P. Lovecraft.

Necesito conseguir ese libro.

Lo siento

Published by Hastur under on Mayo 7, 2007

     La estupidez más gorda que he escuchado en la vida es esa frasecita de la película Love Story que decía “Amar significa no tener que decir nunca lo siento”, y que se repitió hasta la saciedad en tarjetas, pósters, chapitas, camisetas… y ahora en sites de internet. Alguien que amara de verdad debería, sobre todo, saber decir “lo siento” a tiempo. Decir “lo siento” no sólo por el mal que ha causado, incluso también por el bien que no se ha hecho. Pero cuando el orgullo grita, es que el amor se calla. Y hay quien se niega a decir “lo siento” porque cuando uno tiene una idea muy elevada de sí mismo, es que impepinablemente la tiene muy baja del otro.

     Amar debería significar pasarse la vida diciendo “lo siento”, porque a la persona a la que más daño puedes causar es a la misma a la que más feliz puedes hacer: a la que tienes más cerca. Pero no hay nada peor en una pareja que hacer cuentas en la gratitud que se espera por los dones concedidos, porque entonces el orgullo del uno y del otro no pueden ponerse de acuerdo sobre el precio del beneficio. Y no hay quien diga “lo siento” si está esperando a cambio el “lo siento” del otro.
Quizá si el orgulloso supiese lo ridículo que puede llegar a ser, por propio orgullo sería humilde. Y amar es ser humilde, pasarse la vida diciendo “lo siento”. Y “te quiero”.

     Eso sí, a veces “amor” y ” amor propio” no casan muy bien.

Texto por Lucía Etxebarría, publicado en el diario ADN Barcelona (07/05/2007).

Editado para evitar malentendidos: Lo he posteado porque lo lei en el periodico de camino a la universidad y me gusto, unicamente por eso. No hay razones ocultas y misteriosas/malvadas detras del post.

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